"Impulsar la formación integral de los fieles para que viviendo nuestra fe en caridad y esperanza nos constituyamos en comunidad ministerial, signo de salvación para el mundo de hoy."
Este objetivo central articula todo el Plan: pasar de una pastoral de mantenimiento a una Iglesia activa, corresponsable y misionera, donde cada bautizado asume su vocación y ministerio propio en la vida cotidiana.
El Plan organiza sus objetivos específicos en torno a las cuatro funciones esenciales de la Iglesia, garantizando una acción pastoral integral y coordinada.
Formación sistemática de Agentes de Pastoral y catequesis para niños, jóvenes y adultos.
Vivencia comunitaria del Misterio Pascual, centrada en la Eucaristía dominical.
Caridad organizada y compromiso por la justicia y la paz entre los más necesitados.
Fortalecimiento de Consejos de Pastoral para una Iglesia ministerial y corresponsable.
Capacitación permanente para sacerdotes, religiosos y laicos, a fin de que asuman su rol en la Nueva Evangelización.
Proceso de maduración en la fe para niños, jóvenes y adultos, más allá de la simple preparación sacramental.
Fortalecer el primer anuncio del Evangelio para revitalizar el compromiso de los bautizados alejados.
Celebración consciente y fructuosa de la Eucaristía como centro de la vida comunitaria.
Grupos parroquiales que preparen celebraciones dignas y expresivas de la fe.
Acompañar las expresiones de fe del pueblo hacia una fe sólida y comprometida.
Estructuras de caridad en cada parroquia para atender sistemáticamente a los más necesitados.
Formación en la Doctrina Social para que los laicos transformen las realidades políticas y sociales.
Acciones de apoyo a marginados y enfermos, viendo en ellos el rostro de Cristo.
Impulsar el funcionamiento efectivo de los Consejos Parroquiales y Diocesanos como espacios de discernimiento y planeación orgánica.
Reconocer y promover los carismas y ministerios de los laicos, fomentando la corresponsabilidad real dentro de la Iglesia.
Mayor coordinación entre parroquias de una misma zona para compartir recursos y estrategias pastorales.
Acompañamiento integral a las familias, promoviendo su identidad como "Iglesia doméstica" y primera escuela de valores humanos y cristianos.
Crear espacios donde los jóvenes sean protagonistas de la misión, ofreciéndoles formación, liderazgo y participación activa en la comunidad.
El Plan mantiene la metodología de planeación orgánica, evolucionando hacia los retos de la Nueva Evangelización y la consolidación de una comunidad ministerial.
Este proceso garantiza que el análisis de la realidad y la doctrina desemboquen en una Iglesia más formada, corresponsable y presente en los desafíos del mundo contemporáneo.
El entorno está marcado por cambios sociales, políticos y económicos que exigen que la Iglesia sea un signo de esperanza más claro y cercano a la gente.
Muchos bautizados carecen de formación que les permita traducir su fe en acciones concretas de caridad y testimonio en sus ambientes temporales.
La Iglesia no es solo jerárquica: cada miembro tiene un ministerio y una responsabilidad específica en la misión evangelizadora.
La renovación exige formación permanente que capacite a los laicos como sujetos activos, no meros receptores de servicios pastorales.
La misión es tarea de todos. Se impulsa una participación que vaya más allá de la simple colaboración asistencial.
El Plan no es un documento administrativo, sino una guía para que todos los bautizados vivan su vocación de seguidores de Jesús.
Es el punto de partida para la acción, orientando el trabajo cotidiano en parroquias, decanatos y comisiones diocesanas.
La eficacia depende de una verdadera conversión de actitudes: pasar de estructuras rígidas a formas de servicio dinámicas y cercanas.
Los Consejos y Equipos deben asumir el Plan como su hoja de ruta para asegurar una pastoral coordinada y no acciones aisladas.
"La formación integral y la ministerialidad son los medios para que la fe se traduzca en un testimonio creíble y transformador de la sociedad."
El Segundo Plan Diocesano de Pastoral es fruto de un esfuerzo colectivo y de diálogo entre los diversos sectores de la Diócesis. Todo el esfuerzo humano está supeditado a la gracia de Dios, por lo que el Plan se pone bajo la protección de la Virgen María, pidiendo su intercesión para que la Diócesis sea signo de esperanza y caridad en el mundo de hoy.
Diálogo diocesano colectivo
Hoja de ruta para la misión
Intercesión de la Virgen María

1998 – 2001 · Una Iglesia de Comunión y Misión